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ESTE 4 DE DICIEMBRE DE 2010
... EN EL QUE SERÍA EL CUMPLEAÑOS 69 DE HUMBERTO SOLÁS
PROYECTAMOS EN EL YEMAYÁ Y HABLAMOS
Y MANTENEMOSVIVA,
CON TODO ESTO SU OBRA Y SU TALENTO
UN HOMBRE DE ÉXITO
Dirección: Humberto Solás
Cuba / 1986 / Ficción / 116 min
Guión: Juan Iglesias y Humberto Solás
Producción General: Humberto Hernández
Dirección de Fotografía: Livio Delgado
Montaje o Edición: Nelson Rodríguez
Música Original: Luigi Nono
Sonido: Carlos Fernández
Intérpretes:
César Évora (Javier Argüelles)
Raquel Revuelta (Raquel)
Daisy Granados (Rita)
Jorge Trinchet (Darío Argüelles)
Mabel Roch (Ileana Ponce)
Rubens de Falco (Iriarte)
Carlos Cruz (Puig)
Miguel Navarro (Lucilo)
Sinopsis: La Habana, años treinta. Un joven ambicioso inicia su carrera de ascenso
social valiéndose de su capacidad de seducción y sobre todo, de su carencia de
escrúpulos. Después de la caída de la dictadura de Gerardo Machado en 1933, se
propone insertarse definitivamente en las esferas sociales más poderosas. A partir
de ese momento su carrera política se desarrollará exitosamente década tras década.
Paralelamente a ello se van desmoronando sus vínculos familiares y afectivos,
sacrificados por el oportunismo y la traición. Es el retrato de un tipo humano de rasgos
de exacerbado individualismo, engendrados por el oportunismo y la ambición social. Es
la crónica de una carrera inescrupulosa que se extiende desde los años 30 hasta 1959.
Premios
En el 1986 fue la primera pelicula cubana candidata al Oscar al Mejor Filme Extranjero.
Primer Premio Coral en el VIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
La Habana, Cuba, 1986.
Premio Coral a la Dirección de Arte, en el VIII Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano. La Habana, Cuba, 1986.
Premio a la Mejor Película India Catalina de Oro Festival Internacional de Cine.
Cartagena, Colombia, 1987.
Makhila de Plata. Festival de Cine Ibérico y Latinoamericano. Francia, Biarritz, 1987.
Premio al conjunto de su obra otorgado por la Brigada Hnos. Saíz en el marco del
Festival Caracol de la UNEAC, La Habana, Cuba, 1993.
Mención de actuación novel a Mabel Roch; Menciones especiales de actuación a
Daisy Granados, César Évora; Mención de actuación a Miguel Navarro, Carlos Cruz,
otorgados por la Sección de Artes Escénicas. 1987.
Premios Caracol a la mejor dirección; mejor guión; mejor fotografía; mejor
escenografía; mejor edición. Festival Nacional UNEAC de Cine, Radio y Televisión. La
Habana, Cuba.
Seleccionado entre los filmes más significativos del año. Selección Anual de la Crítica.
La Habana, Cuba.
Cabeza de Palenque, otorgada por selección para la Sección Oficial del Festival. Reseña
Mundial de Cine. Acapulco, México.
Primer premio; Premio de Oro; Premio a la mejor fotografía. Festival Internacional de
Cine de Damasco. Siria.
Primer premio Rumhinaui. Festival Internacional de Cine de Ciudad de Quito.
Ecuador.1988.
Algunas críticas:
Un hombre de éxito
(2006/08/02)
Por: Luciano Castillo
...por la forma en que vincula el destino de un individuo al acontecer social de su
país, con variados recursos cinematográficos de gran belleza plástica a Un hombre de
éxito?.
En estos términos fue anunciada en el teatro Karl Marx, de La Habana, el 16 de
diciembre de 1986, en la clausura del 8.
Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, la fundamentación del jurado
que otorgó el Gran Premio Coral al sexto largometraje del realizador cubano Humberto
Solás.
El laureado director de Lucía (1968), ese clásico del cine iberoamericano, emprendía
otra resonante carrera internacional. Fiel a su perenne insatisfacción y la interminable
búsqueda de alternativas, a los cuarenta y cinco años, el polémico retratista en
celuloide de la mujer cubana, a quien conceptúa como un filtro ideal para plasmar las
contradicciones de la sociedad, relata a modo de un fresco en su sexto largometraje,
el avatar de un joven ambicioso que, sirviéndose de su capacidad de seducción y su
carencia de escrúpulos, inicia en La Habana de los años 30, su carrera de ascenso en la
escala social.
Década tras década, gobierno tras gobierno, su trayectoria política describe una curva
elevada progresivamente, paralela al declive de sus vínculos familiares y afectivos.
Según Marcel Martín, reputado crítico francés, Humberto Solás (La Habana, 1941),
no solo es un poeta, es también una persona que sabe lograr que su cámara exprese la
violencia de una emoción.
La crítica norteamericana Pat Aufderheide, afirmaría: Ha buscado en el cine una poesía
multisensorial, un modo de hacer un sueño autocrítico... con sus filmes sinfónicos y
emocionalmente ricos.
A diferencia de Cecilia (1982), objeto de enconadas polémicas por su libérrima
adaptación de un clásico literario, y Amada (1983), sus filmes precedentes, Un hombre
de éxito es un guión original.
Aunque el cineasta ya tenía concebido el tema que pretendía narrar sobre el
oportunismo, carecía en absoluto de la capacidad para escribirlo por esa especie de
shock provocado por las fuertes críticas y reacciones tan inesperadas como extremas
ante su personalísima Cecilia, un ejercicio de libertad muy fuerte que le costó muy caro,
pero que considera su mejor película.
De la colaboración con Juan Iglesias, un amigo estomatólogo con inclinaciones
literarias, surgió un guión con personajes ya bien trazados que fue la base fundamental
de la película y que trabajó a partir de improvisaciones por el margen de libertad que le
permitía.
Solás confiere una gran importancia a este proceso de enriquecimiento mediante el
trabajo de ensayos y puesta en escena. Un hombre de éxito es una de las primeras obras
en la filmografía de Humberto Solás en que se opera un cambio del protagonismo
femenino a uno masculino, y en torno a esto explicó: He escogido antes al personaje
femenino porque he pensado que es otro auditor de las contradicciones de la sociedad.
¿Por qué escojo a un personaje masculino en esta?, porque, desde luego, dentro de la
vida política previa a la Revolución, la presencia del hombre siempre fue preeminente y
no existía el caso de mujeres dedicadas a la política.
Por lo tanto, la historia de un oportunista, dicha y narrada tan abierta y explícitamente,
tenía que adjudicársela a un personaje masculino. Pero no es la primera vez que lo hago.
En Un día de noviembre, posterior a Lucía, el personaje central es un hombre. En
realidad, no hago esas distinciones.
Cuando he escogido a una mujer es porque, dentro de la temática que quiero plasmar,
la mujer me ha parecido el personaje más rico y con mayores posibilidades de llegar al
concepto que planteo. Para el realizador, la década de los años 30 del siglo XX tiene una
gran significación porque su padre, participante en una frustrada insurrección, quedó
muy marcado por esa época.
Toda su niñez, Solás escuchó hablar mucho de ese período y ahora el cine le
posibilitaba redescubrir cómo su padre devino poco a poco un hombre que se fue
extrapolando de la historia, como resultado de una frustración política. En ese sentido,
existe cierto parentesco entre Lucía 1933, segundo cuento de su obra maestra, y Un
hombre de éxito.
En ambas cintas realiza una introspección histórica, donde no aborda el aspecto épico
de la historia, sino que, como apuntara en una entrevista: La historia es jerarquizada,
ubicada en el plano de la desilusión, en el plano de la frustración, del fracaso.
En este caso es el fracaso del oportunismo como opción, como forma de plasmar una
presencia dentro de la sociedad.
El oportunismo es un fenómeno lamentable que, desgraciadamente, sobrevive y es
un deber absoluto abordarlo, abordarlo con agresividad. Mi película ubica un marco
histórico donde surge, se perfila y perfecciona el oportunismo político, pero va más allá.
Cubre todo el período republicano, donde también surge la actitud de no denunciarlo.
Ambas actitudes sobreviven. El oportunismo como actitud ante la vida es la expresión
de una interpretación burguesa de la historia.
El oportunista es un hombre que logra el éxito personal a partir de su falta de
escrúpulos, de su impudor y de las falacias y mentiras que utiliza en su estratagema de
ascenso. Se imputa a Un hombre de éxito que desde el punto de vista dramatúrgico el
personaje del hermano revolucionario del oportunista, está menos delineado, algo en
lo que tal vez incidiera la elección del actor para interpretarlo, en contraposición con la
actuación de César Évora en el papel del hombre capaz de sacrificar a su familia en aras
de su implacable ascensión.
Curiosamente, al no poder contratar al actor argentino Miguel Ángel Solá para el
personaje protagónico, Évora, que en un principio iba a encarnar al revolucionario, pasó
a caracterizar al otro.
Descuella a su lado la debutante Mabel Roch poseedora de un rostro muy moldeable
para la cámara, a juicio del cineasta. Al apreciar las numerosas locaciones donde
se desarrolla la trama y el esplendor sonoro-visual logrado por la conjunción de las
imágenes del prestigioso fotógrafo Livio Delgado, la brillante edición de Nelson
Rodríguez y la partitura aportada por el italiano Luigi Nono, la película da la falsa
impresión de que fue una costosa superproducción, cuando en realidad es el fruto de la
desbordante imaginación y la pericia tanto del director de arte como de los reputados
técnicos cubanos.
Al carecer de recursos para escenografía y vestuario se optó por un trabajo de
remodelación o decoración de unas sesenta locaciones diseminadas en la capital de la
Isla y a vestuario atesorado en los almacenes del ICAIC. De la avalancha de críticas
de diverso tono publicadas a raíz del estreno, efectuado el 12 de febrero de 1987, una
de las más acertadas es esta incluida en una hermosa semblanza sobre el cineasta, del
desaparecido crítico cubano José Antonio González: Con Un hombre de éxito Humberto
reagrupa experiencias haciendo, en mi opinión, su filme de síntesis y recuento.
En él asoman la fuerza visceral de Lucía, el tono perdido en Un día de noviembre, la
vocación lírica de Cecilia, el cuidado escénico de Amada.
Siendo un filme sólido, casi impecable, no puede afirmarse que esté más o menos
logrado que otros; es sencillamente la obra que viene del sosiego, de la madurez
intelectual.
En Un hombre de éxito Solás retiene ese mundo de sugerencias que no se reduce al
logro de la belleza, en ella descansa como en una serenidad creativa todo el aliento
espiritual del realizador.
Y Un hombre de éxito se inserta de manera natural y orgánica en el sólido conjunto de
la imponente obra de este cineasta que ha amasado unas tras otras sus criaturas (las más,
las menos logradas) con amor, pasión y vehemencia, pero también con una convicción y
una paciencia de la que solo son capaces los grandes y auténticos artistas.