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DESDE CUBA

PRENSA

yemayá en mADRID
Por: Rubén Padrón Astoga

En Madrid está la más feliz de las subsedes de la cultura cubana. O eso le parece a uno cuando conoce a Pilar Zumel, que te regala la mejor sonrisa sin que te la hayas ganado. Sonriendo debe haber recibido a los cubanos peregrinos, esos que andan por el mundo con su país a cuestas, y que al pisar las ciudades glamourosas se ponen a recordar a La Habana, o a Cienfuegos, o al barrio en que nacieron, o que le cambian el ritmo a la música más extranjera para que suene a rumba o a cualquier cosa que les recuerde su tierra natal.
Pilar los recibió primero en su casa, que era refugio de artistas que la visitaban para descargar. Con el tiempo nació la Asociación Cultural Yemayá, que hoy es una institución dedicada a promocionar y fomentar directamente la cultura cubana en Madrid, y en el resto del mundo a través de Internet. Pero no solamente. Entre sus presupuestos incluye el apoyo desinteresado, con actos solidarios, a las causas necesitadas de ayuda. “El año pasado, la Asociación adquirió el compromiso con Humberto Solás de apoyar al Festival de la manera que pudiéramos, y le dije que después de los huracanes nosotros veníamos aunque fuera en tiendas de campaña. Aunque no hubiera habido nada en pie, nosotros hubiéramos venido a apoyar”, dice Pilar, que trajo a Gibara más de mil kilos de ropas y calzado, además dos mil zapatos para niños.
Además, la Asociación ha traído una muestra de películas ganadoras de su Festival Internacional de Cortometrajes A lo Cortico, un evento que creó hace dos años y que “copia exactamente las bases del Festival del Cine Pobre con la idea de que las películas que vayan al nuestro puedan venir aquí después. El primer premio que damos es el viaje a Cuba y la participación en vuestro Festival”. Las cintas premiadas en la segunda edición, y que ya se exhibieron en Gibara, fueron
Cumpleaños feliz, de Iván Díaz Barriuso, de España; Miente, de Isabel de Ocampo, también española; y Libertad de movimiento, de Anna Assenza, de Cuba.
Pero a Pilar no le basta con esto. Viajó a Gibara con dos músicos muy talentosos, un trovador isleño y una cantante peruana, tal vez porque su Asociación no tiene sentido si no le recuerda aquellos tiempos de descargas en su casa, si no mantiene viva esa vocación protectora de músicos ambulantes que le dio sentido.

EN EL MAR DE MADRID
Por Tania Parson Peñaranda.
Especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales



Espacio de la Asociación Cultural
Yemayá en Madrid, España.

En el barrio de La Latina en pleno centro de Madrid se encuentra la Asociación Cultural Yemayá fundada y dirigida desde hace una década por Pilar Zúmel, amante de Cuba y su cultura, promotora de las artes, filántropa empedernida, excelente anfitriona, que se ha propuesto dar a conocer lo mejor de nuestro acervo cultural. Exposiciones de artes plásticas, descargas musicales, presentaciones teatrales y danzarias, jornadas de cine, trabajo con niños forman parte de esa labor que se realiza en la calle Calatrava y sus cercanías.

Su mano amiga ha estado presente también para ayudar en momentos difíciles, como cuando fuimos azotados por los huracanes en el 2008 y recolectó ayuda para los damnificados del pueblo de Gibara, lugar donde se realiza ese hermoso festival de cine pobre creado y presidido hasta su fallecimiento por el gran realizador Humberto Solás, amigo de Pilar.
Particularmente me muevo en el mundo de las artes plásticas, pero me impresionó lo que Pilar y sus colaboradores hacen por la cultura en su sentido más amplio, ellos demuestran día a día que los lazos culturales son fuertes e indisolubles y su bella obra merece ser difundida y conocida por todos. Sin embargo, y aunque siento la deuda de hablar más sobre esta Institución, me voy a referir a un acontecimiento del que fui testigo - la exposición El Arsenal - que tuvo lugar durante el pasado mes de febrero.
La muestra fue concebida como un evento paralelo a las ferias de arte ARCO y ART Madrid, de conjunto con la Galería Collage Habana, curada por María Milián y Solveig Font. Más de veinte reconocidos artistas integraron el proyecto que según palabras de sus curadores “pretende acercar al público madrileño al universo creativo en que se desenvuelven las artes plásticas en Cuba (…) la Cuba de hoy , la de ayer y la del futuro será vista a través de obras que surgen de sus creadores en su entorno siendo a la par de locales, universales; mirando hacia dentro y hacia fuera, sintiendo sus conflictos, sus aspiraciones y convicciones comunes a los de cualquier país o persona, vistos desde un prisma muy singular, el de una nación joven con una gran historia y un creciente potencial”.
El Arsenal funcionó como espacio de convergencia de figuras artísticas, líneas temáticas y tendencias estéticas predominantes en la Isla. Obras bidimensionales: pinturas y fotografías dieron fe de la experimentación constante y fluidez de las formas expresivas que caracterizan estas manifestaciones en la actualidad.
Nombres con una indudable trayectoria en el contexto del arte cubano como Agustín Bejarano, Aziyadé Ruiz, Ibrahim Miranda, Kadir López, Luis Enrique Camejo, Jairo Alfonso, Rafael Pérez Alonso, José Emilio Fuentes (JEFF), Pável Acosta, William Hernández, Michel Mirabal, Ángel Rivero, Max DC, Harold Vázquez, Adriana Arronte, Niels Reyes, Michel Pérez (Pollo), Dalvis Tuya, conformaron la lista de participantes.
Los temas tratados en las obras reflejan la heterogeneidad de nuestro panorama plástico, desde cuestiones relacionadas con la realidad cotidiana, la comunicación, la identidad, la religiosidad, el género, el sexo, la raza, hasta preocupaciones antropológicas y ecologistas. Asuntos universales tratados con creatividad, otros más particulares pero que igualmente pueden ser comprendidos en contextos diferentes a los que fueron creados.
Este tipo de exposición comporta un reto, la obra individual debe dialogar con otras e inevitablemente surgen controversias o puntos de contacto, pero el efecto final siempre resulta enriquecedor tanto para el artista como para el espectador.
Durante la exhibición también se articuló un programa que propició encuentros con los artistas participantes, muestras de audiovisuales, presentación de músicos cubanos y especialmente se preparó un taller de litografía que permitió apreciar directamente el trabajo de los artistas en esta técnica del grabado.
La propuesta de El Arsenal, a mi juicio cumplió sus objetivos y como un inventario de figuras y líneas temáticas predominantes permitió el acercamiento a lo más reciente de la creación pictórica nacional, la cual sigue acaparando la atención de los creadores.
Coincido con Pilar en que la Asociación Cultural Yemayá es el "Mar de Madrid" pues es a través de ella que se hace posible ese hermoso intercambio cultural, que permite un mayor conocimiento mutuo a nivel de ideas, experiencias y valores expresados a través de ese lenguaje universal que es el arte.

aires de romeria
en MADRID

Por Sandra Guerra Rodriguez
baibrama.cult.cu

http://www.baibrama.cult.cu/pages/noticia.php?id=1297

Por Joan Manuel Sánchez GómezMadrid-.

Esta tarde de domingo aquí también se habló y respiró en Romerías.

En la Asociación Cultural Yemayá (Calle Calatrava 16, Barrio La Latina, Madrid) fue presentado el documental cubano “Romerías, porque no hay hoy sin ayer”, por una de las gestoras de este multitudinario Festival de arte joven, y actual vicepresidenta del Comité Organizador del evento, la licenciada Tatiana Zúñiga Góngora.

La proyección estuvo acompañada por una exposición fotográfica del joven artista costarricense José Pablo Porras, con momentos especiales vividos durante su visita a la anterior edición de las Romerías de Mayo, en 2009.Este encuentro entre amigos romeros de Madrid sucede justo al unísono de la jornada de pre-Romerías en Holguín, y los asistentes fuimos testigos de esta sui géneris “inauguración” de las 17 Romerías de Mayo en pleno corazón madrileño, a ritmo de música cubana, platos de arroz congrís con masas de puerco y unos tamales exquisitos.

La asociación cultural Yemayá, se distingue por la calidez de su anfitriona, Pilar Zumel, española de nacimiento pero cubana de alma, y la decoración exclusiva con cientos de fotos de de artistas cubanos de todos los tiempos, desde Joseíto Fernández, el cuarteto Las D` Aida, Silvio Rodríguez, Kelvis Ochoa, hasta Enrique Almirante, Rogelio Blaín, Jorge Perugorría, Luis Alberto García y muchos otros que harían interminable la lista.

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Esmeralda Grao
una artista global

José Luis Estrada Betancourt



DIARIO DEL FESTIVAL 20 de abril de 2010
Esmeralda Grao. Una artista global

José Luis Estrada Betancourt

TODAVÍA su voz limpia, sensual, brillante y profunda no se ha adueñado de El Colonial –el espacio de descargas nocturnas que despierta definitivamente a quienes errados piensan que la jornada que acaban de vivir está llegando al final– y ya la cantante, compositora y actriz española Esmeralda Grao es conocida por doquier. No podía ser de otro modo, cuando al llegar a la cálida Gibara se acercó lentamente al desvencijado piano de la Casa de la Cultura, y su energía desbordante puso música increíble a las teclas enmudecidas hasta ahora por el trabajo lento de insaciables polillas.

Como si no pudiera contener toda la melodía que lleva por dentro, los dedos de Esmeralda empezaron a recorrer con delicadeza las blancas y negras del piano, mientras de su afinada garganta salían las emociones que le despertó su encuentro con esta tierra, con esta ciudad, con esta Isla.
Unas letras, un piano, teclas rotas y un por qué/ y la magia de unas manos que me ofrecen un papel/ para escribir de pobres, de cine, acá en Holguín/ en una villa blanca, en Gibara/ me quedo aquí, me quedo aquí..., cantaba sin dejar que su inspiración se cortara por el arribo de más y más curiosos.

Aún resuenan unos versos/ con voz quebrada de Miguel/ mi paisano, mi esperanza,/ en este pueblo que le quiere bien/ y escribir de pobres, de cine, acá en Holguín/ porque esta Villa Blanca, Gibara/ me inspira a mí/ te inspira a ti..., continúa esta expresiva mujer, que se considera una «artista global» y quien, según cuenta, a los ocho años empezó a estudiar guitarra y a componer. Y lo ha hecho tan formidablemente que no solo tiene a su haber cuatro discos: Tan dentro, Exactamente igual que tú, Tiempo y Sotto voce, sino que intérpretes muy populares como David Bisbal, Malú, Ana Torroja (Mecano) y Pastora Soler, por mencionar algunos, persiguen sus canciones.

En el centro de mi España,/ en un bar que hay en Madrid, el Yemayá/ hay un ángel, una hermana, una madre que me trajo aquí/ para sentir lo pobre en el cine, que hay en Holguín/ en esta Villa Blanca, en Gibara, quiero vivir/ en Gibara quiero morir..., concluye la Grao escoltada por aplausos que resuenan a los cuatro vientos.

Sencilla y hermosa, ella me cuenta que, además de en el conservatorio de música, estudió arte dramático porque no quiere dejar escapar nada que la conecte con la gente, que la asista en el arte de comunicar, de decir, de expresar. Por eso acude con respeto al flamenco, a la música soul, al folclor, a sus raíces..., “a todo lo que esté a mi alcance, porque soy una compositora y una intérprete muy ecléctica, a quien no le gusta poner fronteras a la inspiración”.

Esta noche lo comprobará aquel que tras la actuación de M Alfonso en la Plaza Da Silva, y de Diego Gutiérrez en El Colonial, se disponga a escucharla en ese mismo lugar, donde presentará sus temas y algunos de los textos sentidos de Miguel Hernández, a los cuales le puso música, y que integran su quinto disco en preparación:
Su pueblo y el mío. No podía dejar de hacerlo, asegura, porque Hernández es “el poeta, el ser humano irrepetible, el ideólogo lleno de luz y esperanza, a quien he admirado de siempre. Releerlo me lo ha devuelto más vivo que nunca”.

Mañana todos dirán, lo aseguro, que valió la pena que no hiciera caso a su madre cuando siendo Esmeralda una niña expuso resuelta: “Seré cantante”. “Vas a pasar hambre”, trató de hacerla entrar en razón su progenitora, pero la chica lo tenía claro desde siempre: “No sé si en un teatro o debajo de un puente, pero cantaré”. Por suerte, fue válida su corazonada y quienes la acompañen esta noche lo podrán atestiguar.

YEMAYÁ EL MAR EN MADRID
Por LUIS TOLEDO SANDE (
cultura@bohemia.co.cu)
Fotos: CORTESÍA DE LA ASOCIACIÓN YEMAYÁ

La protagonista de esta historia ubica su inicio en 1990, cuando muchos auguraban la caída de la Revolución Cubana. Entonces artistas y escritores nuestros de paso por España comenzaron a reunirse con Pilar Zúmel en su casa, y ese ambiente estimuló su afán de solidaridad con el país bloqueado. A la nómina de Mirta Ibarra, Marta Valdés, Senel Paz, Francisco López Sacha y otros se fueron sumando muchos más: Daisy Granados, Jorge Perugorría, Vladimir Cruz, Eliades Ochoa, Kcho, y aquello se convirtió, afirma Pilar, en “un puente aéreo”. De ahí surgió la idea de crear un punto de encuentro que nutriese la alegría y reforzara la solidaridad con Cuba. En septiembre de 2000, con una fiesta que se extendió de la noche del 7 a la madrugada del 8, se inauguró el Bar Yemayá en el número 1 de la Calle de la Reina, Barrio de Chueca. Un lustro después diversas vicisitudes forzaron a Pilar a cerrar aquel establecimiento; pero ella siguió haciendo en torno a la cultura cubana, con igual espíritu, cuanto le fue posible en los sitios donde trabajó desde entonces hasta 2007. Ese año, otra vez en el tránsito del 7 al 8 de septiembre, reabrió, más que un bar, que sigue siéndolo, la Asociación Cultural Yemayá (www.yemayacultural.com). Su nombre remite a esa deidad africana; las fechas, a la misma deidad y a Ochún, sincretizadas en Cuba, respectivamente, con la Virgen de Regla y con la Virgen de la Caridad del Cobre. Su lema, El mar en Madrid, abona con imaginación una atmósfera insular para una capital opresivamente mediterránea.
Pilar Zúmel en el Festival de Cine Pobre, este año
En la Asociación, y en el bar que la antecedió, han actuado artistas cubanos que residen en España o que han permanecido allí largo tiempo, como Raúl Torres y Kelvis Ochoa, quienes ya regresaron a la patria. También han actuado muchos que pasan por aquel país: Sara González, Amaury Pérez, Liuba María Hevia, Yusa, para mencionar algunos ejemplos. La Yemayá inició en 2008 su Festival de Cine A lo Cortico, que en tres convocatorias ha recibido en total más de mil cortometrajes, y cuyo premio principal es un viaje a Cuba. Se concibió para apoyar el Festival de Cine Pobre, que Humberto Solás creó en Gibara. En esa cita la Asociación ha estado presente desde 2008: con los cortos que ha galardonado en Madrid, y con las artistas Esmeralda Grao, española, y Mariella Khön, peruana, quienes han acompañado a Pilar. La Asociación promueve la cultura cubana por medio de recitales y conciertos de artistas nuestros, así como con proyecciones cinematográficas, espectáculos teatrales y danzarios, lanzamientos de libros y exposiciones de artes plásticas. Una de ellas,
El arsenal, la organizó este año en colaboración con la Galería Collage Habana, al calor de las célebres ferias ARCO y Art Madrid. Reunió obras de cerca de 20 pintores cubanos de hoy: entre ellos Agustín Bejarano, Aziyadé Ruiz, Ibrahim Miranda, Kadir López, Luis Enrique Camejo. De las conferencias, que han sido varias, Pilar menciona con emoción el panel dedicado a los internacionalistas cubanos que defendieron la Segunda República Española. Lo recuerda este articulista, quien compartió la mesa con el destacado profesor español Julio Rodríguez Puértolas. La solidaridad de la Asociación Yemayá con Cuba crece frente a adversidades como los huracanes de 2008. Días después viajó Pilar a Cuba con herramientas y materiales para la construcción —taladros, serruchos, martillos, clavos—, “todo lo que pudimos”, que incluyó “más de dos mil pares de zapatos infantiles nuevos”. En abril de este año volvió con otra carga solidaria: más de mil kilogramos.
Cartel promocional en la página web de laAsociación Yemayá
La brega de la Asociación se acompaña con la alegría de su bar: mojito y daiquirí con Ron Varadero, bien plantados como pocos; Cubanero, la Bucanero de exportación; congrí, ropa vieja, tostones y algún tamalito capaz de hacer recordar los que vendía Olga, con pica o sin pica. A quien rehúye el alcohol o prefiera otros recuerdos cubanos, quizás ese sea el único sitio público madrileño donde le sirvan cumplidamente una malta con leche condensada. Y todo se anima con música de Cuba.


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